Innovación y tecnología, son las principales ideas o conceptos que se vinculan a una Smart City, pero en Innovación Ciudad Futuro 2019 hemos planteamos como eje principal de la urbe del mañana: la participación ciudadana, incluyendo a la ciudadanía de principio a fin en la toma de desiciones.

Debemos utilizar los últimos avance tecnológicos para integrar a las distintas esferas de la población y lograr una eficiencia comunitaria. La masiva migración a las ciudades durante las últimas décadas nos ha obligado a repensar nuestro territorio respecto a la distribución, movilidad, seguridad y la capacidad de adaptación. Y es que no sólo ha cambiado la composición zona rural/urbe sino que, aún más importante, el cómo interactuamos con otros y con nuestro entorno.

De ahí nace la idea de poner la tecnología al servicio ciudadano, otorgando el mejor uso posible para mejorar la calidad de vida de toda la comunidad y, por consecuencia, alcanzar altos estándares de Democracia Participativa como parte de una realidad ciudadana.

Pero, ¿por qué nos importa tanto la participación ciudadana? ¿Cómo afecta esto a la mejora y desarrollo de nuestras ciudades?

La información ciudadana resulta esencialmente valiosa, incluso aún más valiosa que cualquier otro objeto o dispositivo instalado en el espacio público. Al menos, así lo señaló el experto español Raico Díaz en el III  Congreso de Ciudades Inteligentes en España: “En este nuevo paradigma, se le da especial importancia ya no sólo a los datos que provienen de cosas, sino a las personas. En el caso particular de las ciudades inteligentes, parece lógico que las ciudades, cuyos procesos en un alto porcentaje van orientados a dar servicios a los ciudadanos, optimicen esos servicios en base a datos que provienen de las cosas, pero también en base a la información que los ciudadanos pueden ofrecerle”, comentó.

Es por esta razón que resulta importante ejemplificar el verdadero valor de la ciudadanía en relación a la tecnología: Todo aquel que maneje un Smartphone conoce la aplicación móvil Google Maps. Con ella se puede saber con precisión cómo llegar en automóvil, bicicleta, transporte público o a pie a una ubicación determinada. Ofreciendo además, información del tráfico en tiempo real, siendo capaz de calcular rutas y tiempos de llegada a cierto destino especifico, de manera más o menos exacta. Esto significa una gran ayuda en la planificación de los nuestros horarios y posibilidades de elección.

Pero esta no es la única herramienta que conocemos para desplazarnos por la ciudad. Por otro lado tenemos Waze, la cual cuenta con un componente interactivo y social infinitamente mayor: ofreciendo información que los propios usuarios proporcionan, entregando datos más precisos y que otros dispositivos no pueden captar de manera individual como: accidentes, cortes de luz, presencia policial  e incluso congestión vehicular.

La diferencia sustancial entre Google Maps y Waze es que la segunda aplicación pone valor en la información entregada por los ciudadanos a diferencia de la primera. Sin ir más lejos, la información entregada por los usuarios es tan valiosa que, finalmente, Google adquirió Waze por 966 millones de dólares. Lo que nos invita a concluir que existe una cantidad invaluable de información que el ciudadano puede entregar, la cual es considerablemente menos costosa y muchas veces más eficiente que miles de artefactos u objetos que podamos localizar en la ciudad.

Las ciudades son o se transforman en Smart Cities cuando deciden unificar esfuerzos en pro de quienes las habitan, diseñando las políticas públicas junto a la comunidad.

Sin lugar a dudas, este es un largo proceso que requiere de avances sistemáticos y el encuentro de los diferentes sectores de nuestra sociedad. Es por esta razón que Innovación Ciudad Futuro se presenta como una gran oportunidad para debatir entre todos los cambios, innovación y tecnología que necesitan nuestras ciudades.

Súmate a Innovación Ciudad Futuro este 27 y 28 de marzo en IF Blanco Recoleta, y protagoniza los cambios del mañana. Inscríbete AQUÍ.