Durante los últimos años hemos visto cómo Chile se ha posicionado como unos de los países líderes en lo que respecta al emprendimiento y la innovación. Cada día surgen nuevas ideas y proyectos, pero constantemente aparece el desafío de lo económico: ¿cómo sortear estos obstáculos a la hora de emprender?

Una promesa de innovación no es suficiente, se necesitan fondos que impulsen dicho plan. Por lo mismo, y por la importancia que vemos en la viabilidad de nuevos emprendimientos que propicien del desarrollo de las ciudades inteligentes, quisimos dilucidar el universo de la inversión en las startups, específicamente a través de los Venture Capital.

Para abordar este tema, una de las principales fuentes de información y clarificación ha sido el sitio estadounidense Investopedia, la podría catalogarse como una de las webs más prestigiosas a la hora de abordar conceptos financieros a nivel mundial. Este dominio se preocupa de explicar y desmenuzar sistemas económicos de manera de hacerlos accesibles a todo público y así también ayudar a quienes ya están insertos en este universo. Dicho sea de paso, lo mismo sucede a la hora de acuñar los Venues Capital.

También conocidos en español como Capital de Riesgo, los Venture Capital son un tipo de financiamiento que los inversionistas entregan a startups y pequeños negocios en los que creen que tendrán potenciales ganancias a largo plazo. Generalmente provienen de accionistas estables, bancos de inversiones y cualquier otra institución financiera. Sin embargo, este tipo de financiamiento no siempre se desarrolla de forma monetaria, también puede ser a través de capital intelectual o técnico.

Especialmente para compañías nuevas o que tienen una historia de operaciones limitadas de menos de dos años, este fondo se ha convertido en una oportunidad esencial para impulsar sus recursos. Esto se debe a que la mayoría de las veces, los bancos niegan prestamos a los proyectos de emprendimiento debido a protocolos operacionales que consideran un alto riesgo monetario. Un hecho que, finalmente, termina por limitar el desarrollo de grandes innovaciones nacionales.

Venture Capital: una alternativa de financiamiento

En un acuerdo de capital de riesgo, se crean porciones de propiedad de una empresa y se venden a unos pocos inversionistas a través de sociedades independientes establecidas por firmas de capital de riesgo. A veces, estas asociaciones consisten en un grupo de varias empresas similares. Sin embargo, una diferencia importante entre el capital de riesgo y otros acuerdos de capital privado es que el capital de riesgo tiende a centrarse en las empresas emergentes que buscan fondos sustanciales por primera vez, mientras que el capital privado tiende a financiar compañías más grandes y más establecidas que buscan una inyección de recursos.

Pero, ¿cuál es el incentivo para invertir en estos emprendimientos?

Aunque esta ruta puede ser riesgosa para quienes destinan los recursos, la posibilidad de retorno la convierten en una apuesta tentadora. Al obtener capital en la empresa, los financistas obtienen voz dentro de las decisiones de  la empresa, cosa que muchas veces se puede ver como uno de los inconvenientes a la hora de optar por esta metodología de financiamiento.

Sin embargo, también existe la opción de optar por el apoyo monetario de los Angel Investors. Estos operan cuando el venture capital es proporcionado por personas de alto patrimonio neto también conocidos como “inversionistas ángeles”,  quienes por lo general son personas que han acumulado sus ganancias a través de una variedad de fuentes. Tienden a ser ejecutivos recientemente retirados de los imperios empresariales que han construido. Este tipo de empresario generalmente comparte cierto tipo de características clave: 

La mayoría busca invertir en compañías que están bien administradas, que tienen un plan de negocio desarrollado y están dirigidas a un crecimiento sustancial. Además, suelen ofrecer financiamiento a emprendimientos que están involucrados en un tipo de industria similar de manera que les sea familiar. Si el campo de desarrollo les parece totalmente desconocido, probablemente tengan un tipo de preparación o estudios académicos sobre el tema.

Ahora que ya entendemos de buena fuente qué es un Venture Capital, nos aventuramos a explicar cómo opera:

1)        El Startup adjunta un plan de negocio, ya sea a una empresa Venture capital o a un Angel investor. Si alguno de ellos está interesado en la propuesta, la firma o el inversionista deberán simular los siguientes pasos que incluyen una investigación exhaustiva del modelo de negocios, los productos, la administración y el historial operativo de la empresa, entre otras cosas.

2)         Una vez que se haya completado la diligencia debida, la empresa o el inversionista se comprometerán con una inversión de capital a cambio de capital en la empresa. Estos fondos pueden proporcionarse todos a la vez, pero más típicamente el capital se proporciona en rondas. La firma o el inversionista toma un papel activo en la compañía
financiada, asesorando y/o monitoreando su progreso antes de proporcionar más fondos.

3)       Luego de una par de años el inversionista deja este rol en la compañía iniciando una fusión, adquisición o venta de su capital.

EN CHILE

En nuestro país este es un universo que se ha ido desarrollando con fuerza los últimos diez años y hay algunas actualizaciones recientes e importantes en el marco de los venture capitals.

De hecho, la noticia más reveladora salió a la luz el martes 29 de enero a través del medio nacional Pulso. En dicha publicación se informó que durante la última década hubo 96 Startups o proyectos que en total recibieron $11.175 millones a través de redes de inversionistas ángeles. Para ser más específicos “Según datos obtenidos de Corfo a través de la Ley de Transparencia, 12 redes de inversionistas ángeles obtuvieron $2.212 millones en subsidio por parte de la estatal, entre 2008 y 2018, pero sólo nueve lograron gestionar inversiones hacia emprendimientos…Es decir, la gestión de inversión multiplicó en 4,5 veces los recursos obtenidos por concepto de subsidio”, señala la nota.

Las cifras son al menos alentadoras y pareciera ser que la clave está en desarrollar un exhaustivo plan de negocios para llegar a los inversionistas adecuados, quienes generalmente tienen algún tipo de vínculo o relación previa con el mercado al que se apunta. Comunicación y gestión son algunos de los ingredientes para que la ruta al éxito de un Startup prospere.

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